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Aiii Cuántas veces has dicho, no soy capaz de llevar un estilo de vida saludable mientras devoras un paquete de galletas, y te has juzgado por ello,  cuántas veces has dicho, tengo mucha faena, bueno 5 minutos más de relax y ¡me pongo al lío!

Y no has hecho ni la mitad de lo que querías hacer. ¡¡Venga!! ¡Voy a dejar mi trabajo y me voy a lanzar a la aventura de emprender!, bueno si eso el mes que viene, como lo diga en mi casa, se van a reír de mí, total, aquí no estoy tan mal.

Tranquila, igual estos no son tus dramas, pero estoy convencida de que ya sabes de qué pie cojeas.

Te digo esto, porque si ya has conocido a tu cerebro reptiliano, ya sabes de qué va el tema. Si no, te hago un resumen muy rápido, porque hay gente muy sabia por ahí que lo explica mucho mejor.

Tranquila, igual estos no son tus dramas, pero estoy convencida de que ya sabes de qué pie cojeas.

Te digo esto, porque si ya has conocido a tu cerebro reptiliano, ya sabes de qué va el tema. Si no, te hago un resumen muy rápido, porque hay gente muy sabia por ahí que lo explica mucho mejor.

El cerebro está dividido como en tres cerebros, uno se encarga del aprendizaje, lenguaje…, otro de las emociones, bienestar…y el “reptiliano” que es el más primitivo, instintivo, y al que le encanta vivir en modo “ahorro”.

Siempre que pueda buscará el beneficio, por encima de cualquier sacrificio, por eso cuando le digo a las 6am que es hora de ir al gimnasio, éste me dice: “con lo agustico que estás tú en la cama, ¿sabes que hace mucho frío ahí fuera?

Y tu dentro de estas sábanas, que tienen un tacto taaan agradable…además aún no han puesto las calles. ¿Y si te haces daño? Aquí estás segura…”

A lo que voy, aquí tienes estos 3 tips, para empezar a plantarle cara al reptiliano y avanzar hacia tus objetivos  sin excusas:

  1. Identifica el beneficio, y no te centres tanto en la pérdida: por ejemplo, si quieres llevar una alimentación saludable, no te quedes en “con lo bien que sientan el domingo unas bravas en la terracita de la plaza mayor”.  Sino busca los beneficios, voy a sentirme mejor, estaré más saludable…
  2. Comprométete: ¿A que es cierto que te molesta quedar con alguien y que en último momento te dé alguna excusa/justificación sin sentido? Entonces, ¿Por qué te lo haces a ti misma? Te comprometes a esforzarte a llevar un estilo de vida saludable, cambiar de trabajo…y a los dos días, te estás contando milongas a ti misma acerca de porque no estas cumpliendo tus promesas.
  3. Detecta cuando estás a su merced: siempre que te encuentres     posponiendo tareas, u obsesionada con que estén tan perfectos los resultados que nunca acaban de ser presentables. Cuando estés siendo muy crítica contigo misma o busques las mil y una formas de escaquearte de algo, seguramente estés siendo presa del reptiliano. Así que cuando te encuentres en alguna de estas situaciones trata de reconducir tu pensamiento.

Una forma de ir observando tus avances es escribiendo un diario en el que expliques la situación, tu reacción y cómo la has gestionado, para ver cómo vas actuando las siguientes veces que te ocurra lo mismo.

Y tú, ¿Le plantas cara a tu reptiliano?

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