La semana pasada hice un taller sobre autoestima y empoderamiento femenino en el que debatimos acerca de las cosas que afectan la autoestima (entendida como equilibrio entre quien soy, mi manera de ser, y quien quiero ser).

Salieron varias cosas interesantes, que están abarcadas en estas tres categorías:

Priorizar: ¿Tienes claras tus necesidades? no se trata de pensar sólo en ti y en tu ego, sino que tengas en cuenta, que para poder ofrecer lo mejor de ti a los demás, tienes que estar bien. No puedes dar amor si no te lo das a ti, no podrás atender a un familiar enfermo si tu salud no está en buenas condiciones…

¿porque crees que en los aviones siempre dicen que en caso de pérdida de presión te pongas la mascarilla antes de ayudar a cualquier otra persona? si no te la pusieras, se te nublaría la vista, te desmayarías y podría ocurrirte algo peor, y encima no podrías ayudar a nadie más

Complacer: aquí es donde hubo más debate. Para empezar lancé algunas preguntas:

¿Haces cosas para los demás aunque no te apetezcan? ¿Cómo te sientes mientras sucede esto? ¿A quién tratas de complacer?.  Y entonces se armó el caos, sobre todo con el tema familiar y querer contentar a todos.

Algunas a sus parejas ya fuera a nivel sexual, estando siempre listas para salir/entrar o hacer lo que la pareja quisiera…, otras a sus familiares, por ejemplo a lxs hijxs haciéndose cargo de lxs nietxs hasta cuando no les va bien o están cansadas y un sinfín de ejemplos más.

En este punto es importante tener en cuenta el establecimiento de límites, saber decir “no” y utilizar una comunicación asertiva, entendiendo los deseos de las otras personas, y haciéndoles entender los propios.

Comparar: no sólo con otras personas, sino tu “yo” del pasado, vamos por partes. Cuando la autoestima no está equilibrada es más fácil caer en la tendencia a la comparación, una de las participantes del taller me dijo: “Nunca voy a encontrar pareja, lo he intentado y nada. Sin embargo, tengo dos amigas que también tuvieron relaciones complicadas y ahora tienen pareja y son felices, ¿porque ellas sí y yo no?

Por otro lado,  está la comparación con tu “yo” de hace un tiempo. “Yo antes era, yo antes estaba más, yo antes parecía (cada una con su historia, más joven, más ágil, me quedaba todo mejor, con cualquier cosa me veía bien, podía salir con la cara lavada, era más feliz….)…antes antes”…

Pues te diré algo que seguro que habrás podido comprobar, y es que ¡no eres la de antes! Y deja de intentar serlo porque solo te va a generar más malestar. De la misma forma que antes tenías unas cualidades, ahora tienes otras, aprende a potenciar tu nueva “yo” porque aunque no lo quieras creer, no hay dos como tu.

¿Has caído en alguna de las tres?

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